La fachada neoclásica del Museo Egipcio de El Cairo en la plaza Tahrir
Museo 4.8/5

Museo Egipcio de El Cairo

El legendario museo de la plaza Tahrir, fundado en 1902, custodia más de 120.000 piezas del antiguo Egipto, incluida la célebre colección de momias reales.

El Museo Egipcio de El Cairo: guardián de una civilización milenaria

El Museo Egipcio de El Cairo, situado en la icónica plaza Tahrir en el corazón de la capital egipcia, es uno de los museos más antiguos e importantes del mundo dedicados a la arqueología y a la historia del antiguo Egipto. Fundado en 1902, este edificio de fachada neoclásica de color rosa salmón ha custodiado durante más de un siglo la más vasta colección de antigüedades egipcias jamás reunida, con más de 120.000 piezas que abarcan cinco mil años de civilización faraónica.

A pesar del traslado gradual de parte de la colección al nuevo Grand Egyptian Museum de Guiza, el Museo Egipcio de El Cairo conserva un encanto irresistible y una importancia histórica que lo convierten en una parada imprescindible para cualquiera que visite Egipto. Pasear entre sus salas atestadas de tesoros es como hojear un libro vivo de la historia humana, donde cada vitrina cuenta historias de faraones, sacerdotes, artesanos y gente común que vivió hace milenios.

La historia del museo

Auguste Mariette y el nacimiento de la egiptología moderna

La historia del Museo Egipcio está indisolublemente ligada a la de Auguste Mariette, el arqueólogo francés que en 1858 fundó el Servicio de Antigüedades Egipcias por voluntad del jedive Said Pachá. Mariette, que había descubierto el Serapeo de Saqqara en 1851, comprendió la urgente necesidad de proteger el patrimonio arqueológico egipcio del saqueo sistemático llevado a cabo por coleccionistas y comerciantes europeos.

El primer museo se instaló en 1858 en Bulaq, un barrio portuario de El Cairo, en un almacén puesto a disposición por el gobierno. Esta sede provisional sufrió una devastadora inundación del Nilo en 1878 que dañó numerosas piezas. Tras un breve traslado al palacio de Guiza del jedive Ismail, la colección encontró por fin su morada definitiva en el edificio diseñado por el arquitecto francés Marcel Dourgnon, inaugurado el 15 de noviembre de 1902 por el jedive Abbas Hilmi II.

El edificio de la plaza Tahrir

El edificio del museo, construido en estilo neoclásico con elementos eclécticos, fue concebido específicamente para albergar la colección arqueológica. La fachada principal, decorada con un frontón esculpido, presenta a los lados de la entrada dos hornacinas con figuras alegóricas del Alto y el Bajo Egipto. El interior se desarrolla en dos plantas en torno a un gran atrio central de doble altura, con más de cien salas expositivas conectadas por corredores y escaleras monumentales.

El jardín delante del museo alberga una colección de esculturas, sarcófagos y estelas procedentes de diversos yacimientos arqueológicos. En el centro del jardín se encuentra la tumba de Auguste Mariette, un homenaje al fundador del museo fallecido en El Cairo en 1881. La entrada del jardín está flanqueada por dos esfinges y por bustos de ilustres egiptólogos que contribuyeron al nacimiento y desarrollo del museo.

Las colecciones

Planta baja: el viaje cronológico

La planta baja del museo está organizada según un recorrido cronológico que comienza en la entrada y avanza en sentido horario a través de las distintas épocas de la historia egipcia. En las primeras salas se encuentran piezas del periodo predinástico y del Imperio Antiguo, incluidas las célebres estatuas de Rahotep y Nofret, obras maestras de la escultura de la IV dinastía con sus ojos aún vivos en cristal de roca y la extraordinaria policromía original.

La sala central del atrio está dominada por estatuas colosales, entre ellas las de Amenhotep III y la reina Tiy, y por la monumental estela de Merenptah, conocida como «estela de Israel» por la primera mención del pueblo hebreo en la historia. Prosiguiendo el recorrido se encuentran los sarcófagos reales del Imperio Medio, las esculturas del periodo amarniense con su estilo revolucionario, y los monumentos del Imperio Nuevo hasta la época ptolemaica y romana.

Planta superior: los tesoros de los faraones

La primera planta del museo alberga las colecciones temáticas más célebres. La Sala de las Momias Reales, accesible con una entrada suplementaria, conserva los restos mortales de algunos de los más grandes faraones de la historia, entre ellos Ramsés II, Seti I, Tutmosis III y la reina Hatshepsut. Estas momias, descubiertas en los escondrijos de Deir el-Bahari y del Valle de los Reyes, se presentan en vitrinas climatizadas que garantizan su conservación.

Las salas dedicadas a las joyas reales presentan collares, pectorales, brazaletes y diademas de extraordinaria factura procedentes de las tumbas de los faraones del Imperio Medio y Nuevo. Particularmente notable es el tesoro de la reina Ahhotep, madre del faraón Ahmose I, con sus moscas de oro y armas ceremoniales.

La colección de Tutankamón

Durante décadas, la colección de Tutankamón fue la pieza estrella del museo, atrayendo a millones de visitantes de todo el mundo. La célebre máscara funeraria de oro macizo, que pesa unos 11 kilogramos, con sus incrustaciones de lapislázuli, cuarzo y obsidiana, se ha convertido en el símbolo mismo del antiguo Egipto. Junto a la máscara, el museo exponía el trono dorado, los vasos canopos, las joyas y una selección de los más de 5.000 objetos hallados en la tumba del joven faraón por Howard Carter en 1922.

Con el traslado progresivo de estos tesoros al Grand Egyptian Museum, el Museo Egipcio de El Cairo está redefiniendo su propia identidad expositiva, valorizando piezas anteriormente menos visibles y ofreciendo nuevas perspectivas sobre la civilización egipcia.

Piezas menos conocidas pero extraordinarias

Además de las piezas más famosas, el museo custodia innumerables tesoros menos conocidos pero de enorme valor histórico y artístico. La Paleta de Narmer, que data de hacia el 3100 a. C., es uno de los documentos históricos más antiguos del mundo y celebra la unificación del Alto y el Bajo Egipto. La estatua en diorita del faraón Kefrén protegido por el dios Horus en forma de halcón está considerada una de las obras maestras absolutas de la escultura egipcia. La estatuilla del escriba sentado, con sus penetrantes ojos de cristal, captura para siempre la intensidad intelectual del antiguo Egipto.

El museo alberga también una vasta colección de papiros, entre ellos textos del Libro de los Muertos, contratos, cartas y documentos administrativos que ofrecen preciosa información sobre la vida cotidiana de los antiguos egipcios. La colección de ushebtis comprende miles de estas pequeñas estatuillas funerarias, cada una con sus propias inscripciones y características peculiares.

El legado de Mariette y los grandes egiptólogos

Un museo nacido de la pasión

La historia del Museo Egipcio es también la historia de los grandes egiptólogos que dedicaron su vida al estudio y la preservación de la civilización faraónica. Tras Mariette, el museo fue dirigido por una serie de ilustres estudiosos franceses, entre ellos Gaston Maspero, que descubrió los Textos de las Pirámides en Saqqara, y Pierre Lacau, que gestionó la delicada cuestión del reparto de los tesoros de Tutankamón.

El primer director egipcio del museo fue Mahmoud Hamza, nombrado en 1950, marcando un giro importante en la gestión del patrimonio cultural nacional. Desde entonces, el museo ha sido dirigido por eminentes estudiosos egipcios que han trabajado para modernizar las estructuras y ampliar las colecciones, manteniendo al mismo tiempo el carácter histórico de la institución.

El museo durante la revolución

Durante la revolución egipcia de 2011, el museo se encontró en el centro de los acontecimientos de la plaza Tahrir. En la noche del 28 de enero, algunos saqueadores penetraron en el edificio, dañando y robando varias piezas. Sin embargo, un grupo de ciudadanos egipcios formó espontáneamente una cadena humana alrededor del museo para protegerlo, un gesto que conmovió al mundo entero. La mayor parte de las piezas robadas fueron posteriormente recuperadas y restauradas.

Consejos para la visita

Cómo llegar

El Museo Egipcio se encuentra en la plaza Tahrir, en el centro de El Cairo, y es fácilmente accesible en metro (parada Sadat, líneas 1 y 2). Como alternativa, los taxis y servicios de transporte compartido como Uber y Careem están ampliamente disponibles. Se aconseja evitar las horas punta del tráfico cairota, particularmente intenso en las horas de la mañana y de la tarde.

Horarios y entradas

El museo está abierto todos los días de 9:00 a 17:00. Las entradas pueden adquirirse en la entrada o en línea. La entrada estándar permite el acceso a todas las galerías de la planta baja y de la primera planta. Para la Sala de las Momias Reales es necesaria una entrada suplementaria. Se aconseja visitar el museo a primera hora de la mañana o a última hora de la tarde para evitar los grupos turísticos más numerosos.

Organizar la visita

Dada la enorme cantidad de piezas expuestas, es prácticamente imposible verlo todo en una sola visita. Se aconseja seleccionar con antelación las secciones de mayor interés y dedicar al menos tres horas a la visita. Un guía o una audioguía son herramientas valiosas para contextualizar las piezas y apreciar su significado histórico y artístico.

Qué saber antes de entrar

En el interior del museo está prohibido fotografiar con flash y en algunas salas está prohibido fotografiar por completo. Los bolsos y mochilas de grandes dimensiones deben depositarse en el guardarropa de la entrada. El museo no dispone de un sistema de aire acondicionado eficiente en todas las salas, por lo que se aconseja ropa ligera y agua.

Combinar la visita

La posición central del museo lo convierte en un punto de partida ideal para explorar El Cairo histórico. A pocos pasos se encuentran el Nilo con sus cruceros panorámicos, el barrio islámico con la mezquita de Al-Azhar y el bazar de Jan el-Jalili, y el barrio copto con sus iglesias milenarias. Un paseo a lo largo de la Corniche del Nilo al atardecer es la manera perfecta de concluir una jornada iniciada entre las antigüedades del museo.

Un museo que mira al futuro

A pesar del traslado de parte de la colección al GEM, el Museo Egipcio de El Cairo está destinado a seguir siendo una institución cultural de primera importancia. Hay en marcha proyectos de restauración y reordenación que transformarán las salas históricas en espacios expositivos modernos, con una atención particular a la conservación preventiva y a la accesibilidad. El museo continuará albergando colecciones significativas y exposiciones temporales, manteniendo vivo el vínculo entre el corazón palpitante de El Cairo y su herencia milenaria.

Visitar el Museo Egipcio de El Cairo significa entrar en un lugar donde la historia se respira en cada sala, donde cada objeto cuenta una historia milenaria y donde la emoción del descubrimiento acompaña al visitante desde la entrada hasta la salida. Es una experiencia cultural y humana que enriquece profundamente y que deja un recuerdo inolvidable de un museo que ha hecho la historia de la egiptología mundial.

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