La Mezquita de Al-Azhar: mil años de saber y espiritualidad
La Mezquita de Al-Azhar es uno de los monumentos más venerables y significativos de todo el mundo islámico. Fundada en 970 d.C. por el general fatimí Jawhar al-Siqilli por voluntad del califa al-Mu'izz li-Din Allah, esta mezquita milenaria no es solo uno de los lugares de culto musulmán más antiguos de El Cairo, sino también la sede de lo que es universalmente reconocido como la universidad más antigua del mundo aún en funcionamiento: la Universidad de Al-Azhar, fundada en 975 d.C.
El nombre "Al-Azhar", que significa "la resplandeciente" o "la luminosa", deriva probablemente del epíteto de Fátima al-Zahra, hija del Profeta Mahoma y antepasada de la dinastía fatimí que fundó El Cairo y la mezquita misma. A lo largo de los siglos este nombre ha adquirido una resonancia que trasciende la mera designación toponímica, convirtiéndose en sinónimo de autoridad teológica, excelencia académica y liderazgo espiritual en el mundo suní.
Una historia milenaria
La fundación fatimí (970-1171)
La construcción de la Mezquita de Al-Azhar fue una de las primeras obras emprendidas por la dinastía fatimí tras la fundación de El Cairo en 969 d.C. Los fatimíes, califas chiítas ismaelitas procedentes de la actual Túnez, habían conquistado Egipto con el objetivo de crear un imperio rival del califato abasí de Bagdad. La nueva mezquita debía servir como mezquita congregacional de la nueva capital y como centro de propaganda religiosa para la doctrina ismaelita.
Los trabajos de construcción duraron apenas dos años, de 970 a 972, bajo la dirección del propio Jawhar al-Siqilli. La estructura original era relativamente modesta: una sala de oración hipóstila de cinco naves, un patio central con pórticos y un único minarete. Sin embargo, desde el principio, la mezquita fue concebida no solo como lugar de culto sino también como centro de enseñanza, anticipando así su futura vocación universitaria.
En 975 d.C., pocos años después de la fundación, el califa al-Aziz billah instituyó formalmente los primeros círculos de estudio (halqa) en la mezquita, dando vida a lo que se considera la universidad más antigua del mundo aún en funcionamiento. Las enseñanzas iniciales se concentraban en la jurisprudencia islámica ismaelita, la teología, la filosofía y las ciencias. Estudiantes y eruditos afluían de todo el mundo islámico, atraídos por la generosidad de los califas que proporcionaban becas, alojamiento y estipendios.
La época ayubí y el paso al sunismo (1171-1250)
La caída de la dinastía fatimí a manos de Saladino en 1171 marcó un giro radical en la historia de Al-Azhar. Saladino, devoto suní, despojó a la mezquita de su papel de centro de propaganda chiíta y la excluyó temporalmente de sus funciones congregacionales, transfiriendo la oración del viernes a la nueva Mezquita de al-Hakim. Durante casi un siglo, Al-Azhar atravesó un periodo de declive relativo, aunque la enseñanza nunca cesó completamente.
El Renacimiento mameluco (1250-1517)
Fue bajo los sultanes mamelucos que Al-Azhar renació y alcanzó su máximo esplendor como centro académico y religioso. El sultán Baybars restauró la oración del viernes en la mezquita en 1266 e inició un programa de ampliación y embellecimiento que se prolongó durante más de dos siglos. Los mamelucos, fervientes suníes, hicieron de Al-Azhar el centro indiscutible de la enseñanza de las cuatro escuelas jurídicas suníes (hanafí, malikí, shafií y hanbalí), confiriéndole la autoridad religiosa que conserva aún hoy.
Durante este periodo, la mezquita fue ampliada varias veces. Se añadieron nuevos pórticos, madrasas (escuelas teológicas), riwaq (dormitorios para estudiantes extranjeros) y minaretes que transformaron la modesta estructura fatimí en un vasto complejo arquitectónico. La introducción de becas financiadas con fundaciones pías (waqf) permitió mantener a centenares de estudiantes procedentes de todo el mundo islámico, de Indonesia a Marruecos, de Turquía al África subsahariana.
La época otomana y moderna (1517-hoy)
La conquista otomana de 1517 no interrumpió el prestigio de Al-Azhar, que continuó siendo el centro religioso e intelectual de Egipto y de todo el mundo suní. Durante la invasión napoleónica de 1798, la mezquita fue escenario de una revuelta popular contra los franceses que la transformó en símbolo de resistencia nacional. Napoleón suprimió brevemente las actividades de la mezquita, pero su importancia era tal que fue rápidamente reabierta.
En los siglos XIX y XX, Al-Azhar atravesó un proceso de modernización que la transformó de institución puramente religiosa en una moderna universidad con facultades de medicina, ingeniería, ciencias y letras, manteniendo a la vez su núcleo de estudios islámicos. Hoy la Universidad de Al-Azhar cuenta con centenares de miles de estudiantes en decenas de campus esparcidos por todo Egipto y sigue siendo la máxima autoridad religiosa suní, cuyo Gran Imán es considerado la voz más autorizada del islam moderado.
Arquitectura y espacios
Los cinco minaretes
Una de las características más distintivas de la Mezquita de Al-Azhar es la presencia de cinco minaretes, cada uno construido en una época diferente y en un estilo diferente, que juntos narran la evolución de la arquitectura islámica en Egipto a través de los siglos. El minarete más antiguo, de época fatimí, presenta una estructura cilíndrica simple. Los minaretes mamelucos, con sus elaboradas decoraciones en piedra esculpida y sus galerías superpuestas, contrastan con el minarete otomano de perfil esbelto y afilado típico de las mezquitas de Estambul.
Esta pluralidad de estilos arquitectónicos no es accidental: es el resultado tangible de mil años de historia durante los cuales cada dinastía dejó su propia huella en la estructura, enriqueciendo el complejo sin borrar jamás los testimonios de las épocas precedentes.
El patio central
El patio central (sahn), rodeado de pórticos con arcadas sostenidas por columnas, es el corazón espacial y espiritual de la mezquita. De planta rectangular, el patio está pavimentado en piedra y ofrece un espacio de meditación y descanso entre las sesiones de estudio y oración. Las arcadas de los pórticos presentan decoraciones en estuco de diferentes épocas, con motivos geométricos, vegetales y caligráficos que testimonian la evolución del gusto ornamental islámico.
El pórtico occidental, el más antiguo, conserva aún elementos de la construcción fatimí original del siglo X. Los pórticos laterales fueron añadidos en época mameluca y presentan decoraciones más elaboradas. La fuente para las abluciones en el centro del patio, restaurada varias veces a lo largo de los siglos, es un elemento funcional y simbólico que recuerda el vínculo inseparable entre purificación física y espiritual en el islam.
La sala de oración
La sala de oración principal (haram) es un vasto espacio hipóstilo sostenido por filas de columnas que crean naves paralelas orientadas hacia la quibla (la dirección de La Meca). Las columnas, procedentes de edificios de épocas diferentes, crean un efecto de bosque de piedra que recuerda las grandes mezquitas del primer islam. El mihrab principal, el nicho que indica la dirección de la oración, está decorado con mosaicos y estucos finamente trabajados.
El suelo está cubierto de alfombras sobre las que estudiantes y fieles se sientan para las lecciones y la oración, exactamente como ocurría hace mil años. Las paredes están decoradas con inscripciones coránicas en diferentes caligrafías, de la cúfica a la thuluth, que no son solo ornamento sino que constituyen un programa iconográfico de enseñanza religiosa.
Las madrasas y los riwaq
Alrededor de la mezquita principal se articulan diversas madrasas (escuelas) y riwaq (dormitorios) construidos a lo largo de los siglos para alojar a estudiantes de diferentes procedencias geográficas. El Riwaq de los estudiantes turcos, el Riwaq de los estudiantes magrebíes, el Riwaq de los estudiantes del Sudeste Asiático: cada uno de estos espacios narra la dimensión internacional y multicultural que Al-Azhar ha tenido siempre como centro de aprendizaje islámico.
El papel de Al-Azhar en el mundo islámico contemporáneo
La autoridad religiosa
El Gran Imán de Al-Azhar (Shaykh al-Azhar) es considerado la máxima autoridad religiosa del mundo suní, un papel comparable en importancia al del Papa para los católicos. Los pronunciamientos (fatua) del Comité de los Grandes Ulemas de Al-Azhar sobre cuestiones teológicas, jurídicas y éticas son seguidos por millones de musulmanes en todo el mundo. Al-Azhar promueve activamente el diálogo interreligioso y la lucha contra el extremismo, posicionándose como voz del islam moderado e ilustrado.
La universidad hoy
La Universidad de Al-Azhar es hoy una de las mayores instituciones académicas de Egipto y del mundo árabe, con campus en todo el país y facultades que van de la teología a la medicina, de la ingeniería a las ciencias sociales. Junto a las disciplinas modernas, los estudios islámicos tradicionales continúan impartiéndose según métodos que funden la enseñanza clásica con enfoques pedagógicos contemporáneos.
Consejos para la visita
Cómo llegar
La Mezquita de Al-Azhar se encuentra en el corazón de El Cairo islámico, adyacente al bazar de Khan el-Khalili. La entrada principal da a Sharia al-Azhar, una de las arterias principales del centro histórico. Es accesible en taxi, con servicios de viaje compartido o desde la estación de metro Ataba, desde la cual se puede continuar a pie o en taxi.
Reglas para los visitantes
La mezquita es un lugar de culto activo y requiere un comportamiento respetuoso. Es necesario quitarse los zapatos a la entrada. La vestimenta debe cubrir hombros y rodillas para ambos sexos; las mujeres deben cubrirse el cabello con un pañuelo (disponibles en préstamo a la entrada para quien no lo tenga). La fotografía está generalmente permitida en el patio y las áreas públicas, pero es buena práctica pedir permiso antes de fotografiar a personas en oración.
El momento ideal
La mañana temprano es el mejor momento para visitar la mezquita, cuando la luz se filtra a través de las ventanas iluminando el patio y la sala de oración con tonalidades cálidas y evocadoras. Eviten las horas de la oración del viernes (mediodía), cuando la mezquita está dedicada a los fieles y el acceso a los turistas es limitado.
Combinar la visita
La posición estratégica de la mezquita la convierte en el punto de partida ideal para explorar el barrio islámico de El Cairo. A pocos pasos se encuentra la entrada de Khan el-Khalili, mientras que prosiguiendo a lo largo de Sharia al-Muizz se encuentran la Mezquita de al-Hakim, el complejo del sultán al-Ghuri, el complejo del sultán Qalawun y decenas de otras mezquitas y madrasas que hacen de El Cairo islámico el mayor museo de arquitectura islámica medieval del mundo. Un paseo a lo largo de la calle al-Muizz, declarada por la UNESCO el mayor museo al aire libre de arquitectura islámica, es un complemento perfecto a la visita de Al-Azhar.
La Mezquita de Al-Azhar es mucho más que un edificio histórico: es una institución viviente que encarna mil años de saber, espiritualidad y cultura islámica. Visitarla significa entrar en contacto con una tradición intelectual y religiosa que ha modelado la historia del mundo y que continúa influyendo en el pensamiento y la fe de centenares de millones de personas. Es un lugar donde el pasado y el presente se funden en una armonía rara, ofreciendo al visitante una experiencia de profunda belleza y significado.