El Museo de Mallawi: tesoros del Medio Egipto entre historia y renacimiento
El Museo de Mallawi es uno de los museos regionales más significativos de Egipto, una pequeña pero preciosa institución cultural que custodia hallazgos provenientes de los riquísimos sitios arqueológicos del Medio Egipto, en particular de la antigua Hermópolis Magna y de la necrópolis de Tuna el-Gebel. Situado en la pequeña ciudad de Mallawi, en la gobernación de Minya, a unos 300 kilómetros al sur de El Cairo, el museo narra una historia fascinante que atraviesa milenios de civilización y que, en los años recientes, ha conocido capítulos dramáticos de destrucción y renacimiento.
Fundado en 1963, el Museo de Mallawi fue concebido para reunir y proteger los hallazgos provenientes de las excavaciones arqueológicas conducidas en la región circundante, una de las áreas más ricas de Egipto desde el punto de vista del patrimonio cultural. Sus colecciones comprenden más de un millar de objetos que abarcan desde el Imperio Antiguo hasta el período romano, ofreciendo una sección completa de la civilización que floreció en esta porción del Valle del Nilo.
Las colecciones del museo
Los hallazgos de Hermópolis Magna
Hermópolis Magna, la moderna el-Ashmunein, era una de las más importantes ciudades del antiguo Egipto, centro del culto del dios Thot, divinidad de la sabiduría, de la escritura y de la luna. El museo custodia numerosos hallazgos provenientes de este sitio, entre ellos estelas votivas, estatuas, fragmentos arquitectónicos y objetos rituales que testimonian la riqueza y la importancia del culto thotiano.
Entre las piezas más notables se encuentran estatuas en caliza y granito de Thot en su forma de ibis y en la de babuino, las dos encarnaciones animales del dios. Estos hallazgos ilustran la variedad iconográfica con la que la divinidad era representada y venerada. Fragmentos de columnas y capiteles provenientes de los templos de Hermópolis documentan las diferentes fases constructivas de la ciudad, desde la época ramésida hasta el período ptolemaico.
El museo conserva también importantes papiros griegos hallados en la zona de Hermópolis. Estos documentos, redactados en griego y en demótico, comprenden contratos, cartas, textos administrativos y fragmentos literarios que arrojan luz sobre la vida cotidiana de la población multiétnica que habitaba la ciudad en el período ptolemaico y romano.
Las momias de animales sagrados de Tuna el-Gebel
La colección más célebre y espectacular del museo es sin duda la de las momias de animales sagrados provenientes de las catacumbas de Tuna el-Gebel, la necrópolis de Hermópolis. Las galerías subterráneas de Tuna el-Gebel contenían decenas de miles de momias de ibis y babuinos, animales sagrados al dios Thot, depositadas como ofrendas votivas por los fieles a lo largo de varios siglos.
El museo expone ejemplares de momias de babuinos cuidadosamente preparadas, envueltas en vendas de lino y depositadas en sarcófagos de piedra caliza. Estas momias eran producidas en masa por los sacerdotes del templo de Thot: los fieles compraban una momia, inscribían en ella una oración o un deseo y la depositaban en las catacumbas como ofrenda al dios. El fenómeno del embalsamamiento de los animales sagrados alcanzó proporciones industriales en el período tardío y ptolemaico, y las catacumbas de Tuna el-Gebel están entre las más vastas jamás descubiertas.
Junto a las momias de babuinos, el museo expone momias de ibis — aves de largo pico curvo, también sagradas a Thot — conservadas en jarras de terracota o envueltas en elaborados vendajes. Estudios recientes conducidos con técnicas de imagen han revelado que no todas las momias contienen restos animales completos: algunas contienen solo fragmentos de huesos o plumas, testimoniando la producción en serie de estas ofrendas votivas para satisfacer la demanda de los peregrinos.
Los retratos funerarios grecorromanos
Otra sección de gran interés del museo está dedicada a los retratos funerarios de época grecorromana, similares a los célebres retratos del Fayum. Estas pinturas sobre tabla de madera, realizadas con la técnica del encausto (pigmentos mezclados con cera fundida), se colocaban sobre el rostro de las momias y representan a los difuntos con un realismo sorprendente que los convierte en algunos de los más antiguos retratos individuales de la historia del arte.
Los retratos expuestos en Mallawi muestran hombres y mujeres de la clase media y alta del Egipto romano, con peinados, joyas y vestimenta que reflejan las modas del siglo I-III d.C. Los rostros están rendidos con una intensidad expresiva notable, con grandes ojos oscuros y rasgos que funden características egipcias y grecorromanas, testimoniando la sociedad multicultural del Egipto imperial.
Estatuaria y objetos rituales
El museo alberga además una variedad de estatuas, amuletos, ushebtis (figurillas funerarias), vasos canopos y objetos de uso cotidiano provenientes de las necrópolis de la región. Particularmente interesantes son los ushebtis en fayenza azul y verde, pequeñas figuras destinadas a trabajar en lugar del difunto en el más allá, que muestran una notable variedad de estilos y de niveles cualitativos.
Las estelas funerarias, tanto egipcias como grecorromanas, constituyen otro importante núcleo de la colección. Estas losas de piedra esculpidas y a veces pintadas representan al difunto en presencia de las divinidades y llevan inscripciones que proporcionan preciosas informaciones sobre la prosopografía local y sobre las creencias funerarias de las diferentes épocas.
El saqueo de 2013 y el renacimiento
La tragedia
El 14 de agosto de 2013, en el contexto de las violentas agitaciones políticas que sacudieron Egipto tras la deposición del presidente Morsi, el Museo de Mallawi fue asaltado y saqueado por una multitud. En pocas horas, centenares de hallazgos fueron robados, vitrinas destrozadas, salas devastadas. Se estima que unos 1.050 objetos fueron sustraídos, incluidas algunas de las momias de animales sagrados y retratos funerarios más preciosos. El incendio prendido en la estructura causó ulteriores daños a los hallazgos restantes.
La noticia del saqueo suscitó indignación y duelo en la comunidad internacional de los egiptólogos y de los amantes del patrimonio cultural. El Museo de Mallawi se convirtió en un símbolo de la vulnerabilidad del patrimonio arqueológico egipcio en tiempos de inestabilidad política.
La recuperación y la restauración
En los meses y años siguientes al saqueo, las autoridades egipcias y la comunidad local se empeñaron en una obra de recuperación que ha dado resultados sorprendentes. Gracias a operaciones policiales, a la colaboración de los ciudadanos y al trabajo de las aduanas, unos 950 de los 1.050 objetos robados fueron recuperados. Muchos hallazgos fueron restituidos voluntariamente por los mismos habitantes de la zona, demostrando un apego profundo de la población local a su propio patrimonio cultural.
El museo fue sometido a un ambicioso proyecto de restauración, financiado por el gobierno egipcio con el apoyo de organizaciones internacionales. Los trabajos comprendieron la rehabilitación completa de las salas expositivas, la instalación de nuevas vitrinas de seguridad, la actualización de la instalación de iluminación y de climatización y el diseño de un recorrido museístico moderno con paneles informativos bilingües en árabe e inglés.
El museo reabrió sus puertas al público en 2015, completamente renovado y con una disposición que valoriza las colecciones de manera más eficaz respecto al pasado. El renacimiento del Museo de Mallawi ha sido celebrado como un ejemplo de resiliencia cultural y de compromiso colectivo en la protección del patrimonio.
El contexto arqueológico: Hermópolis y Tuna el-Gebel
Para comprender plenamente la importancia del Museo de Mallawi, es esencial conocer los sitios de los que provienen sus hallazgos. Hermópolis Magna fue durante milenios uno de los centros religiosos e intelectuales más importantes de Egipto. Según la cosmogonía hermopolitana, fue precisamente aquí que ocho divinidades primordiales — la Ogdóada — emergieron del caos primigenio para dar inicio a la creación. Esta tradición teológica tuvo una influencia profunda sobre la religión egipcia y sobre la filosofía griega que de ella derivó.
Tuna el-Gebel, la necrópolis de Hermópolis, es uno de los sitios funerarios más fascinantes de Egipto. Además de las catacumbas de animales sagrados, el sitio comprende una necrópolis grecorromana con tumbas monumentales decoradas con frescos que funden iconografía egipcia y grecorromana, entre ellas la célebre tumba de Petosiris, sumo sacerdote de Thot en el siglo IV a.C.
Consejos para la visita
Cómo llegar
Mallawi se encuentra a lo largo de la línea ferroviaria principal El Cairo-Luxor y puede ser alcanzada en tren desde ambas ciudades. El viaje en tren desde Minya, la ciudad capital más cercana, requiere alrededor de una hora. Como alternativa, es posible alcanzar Mallawi en taxi o minibús desde Minya. El museo se encuentra en el centro de la pequeña ciudad y es fácilmente accesible a pie desde la estación ferroviaria.
Entradas y horarios
El museo está abierto de 9:00 a 16:00 todos los días excepto el viernes. El costo de la entrada es muy contenido. La visita del museo puede combinarse con excursiones a Hermópolis (el-Ashmunein), Tuna el-Gebel y Beni Hassan, creando un rico itinerario de uno o dos días en el Medio Egipto.
Qué llevar
Para la visita al museo no son necesarios equipamientos particulares. Si prevén visitar también los sitios arqueológicos circundantes, lleven zapatos cómodos, agua, protección solar y una linterna para explorar las catacumbas de Tuna el-Gebel. El museo dispone de una pequeña librería donde es posible adquirir publicaciones sobre los sitios de la región.
Sugerencias fotográficas
La fotografía está generalmente permitida en el interior del museo sin el uso del flash. Los retratos funerarios y las momias de animales sagrados son los sujetos más fotogénicos. Para obtener los mejores resultados, utilicen un objetivo luminoso y aprovechen la luz de las vitrinas para evitar reflejos indeseados sobre el vidrio.
El Museo de Mallawi representa mucho más que una simple colección de hallazgos: es el símbolo de la tenacidad de una comunidad que ha sabido proteger y recuperar su propio patrimonio cultural incluso en las circunstancias más difíciles. Visitarlo significa rendir homenaje a esta resiliencia y descubrir una página poco conocida pero extraordinariamente rica de la civilización egipcia.