Ruinas de la antigua Hermópolis Magna en el Medio Egipto
Sitio arqueológico 4.1/5

Hermópolis Magna (El Ashmunein)

La antigua ciudad sagrada del dios Thot, guardiana del mito cosmogónico de la Ogdóada y centro de sabiduría del antiguo Egipto, con los colosales babuinos de Amenhotep III y una basílica paleocristiana única.

Hermópolis Magna: La Ciudad Sagrada del Dios Thot

Hermópolis Magna, conocida hoy como El Ashmunein, fue una de las ciudades más importantes y antiguas del Egipto faraónico, un centro de sabiduría y de culto religioso que mantuvo su prestigio durante más de tres mil años. Situada en la ribera occidental del Nilo, en la región del Medio Egipto, a pocos kilómetros de la moderna ciudad de Mallawi, esta metrópoli sagrada estaba consagrada al dios Thot — divinidad de la sabiduría, de la escritura, de la magia y de la luna — y custodiaba uno de los mitos cosmogónicos más fascinantes de la religión egipcia: el de la Ogdóada.

El nombre egipcio de la ciudad era Jmun, que significa «Ciudad de los Ocho», en referencia a las ocho divinidades primordiales de la Ogdóada. Los griegos la rebautizaron Hermópolis, identificando a Thot con su dios Hermes, mensajero de los dioses y patrón del conocimiento. Durante siglos, Hermópolis fue el principal centro de culto de Thot en todo Egipto y un lugar de peregrinación para estudiosos, sacerdotes y escribas.

El Mito Cosmogónico de la Ogdóada

Las Ocho Divinidades Primordiales

La cosmogonía hermopolitana es una de las más antiguas y sofisticadas tradiciones mitológicas de Egipto. Según este mito, antes de la creación del mundo existían ocho divinidades primordiales — la Ogdóada — que encarnaban las fuerzas del caos primigenio. Estas ocho divinidades estaban organizadas en cuatro parejas masculino-femeninas: Nun y Naunet (las aguas primordiales), Heh y Hauhet (la infinitud espacial), Kek y Kauket (la oscuridad) y Amón y Amaunet (la invisibilidad o el aire).

Según el mito, estas ocho fuerzas primordiales, interactuando entre sí en las aguas primordiales del Nun, generaron el montículo primordial — la primera tierra emergida del caos — precisamente en el lugar donde surgiría Hermópolis. Sobre este montículo se posó un huevo cósmico, del cual nació el sol, el dios Ra, que iluminó el universo y dio comienzo a la creación de todas las cosas vivientes. Esta narración cosmogónica tenía una profundidad filosófica notable, anticipando conceptos que serían desarrollados por los filósofos presocráticos griegos milenios después.

El Rol de Thot

Thot, señor de Hermópolis, ocupaba una posición única en el panteón egipcio. Dios de la sabiduría, inventor de la escritura jeroglífica, patrón de los escribas y guardián de las ciencias, Thot era considerado el «corazón y la lengua» del dios sol Ra — aquel que traducía la voluntad divina en palabra y acción. Era también el juez de los dioses, el mediador en los conflictos entre Horus y Seth, y el garante de la justicia en el pesaje del corazón durante el juicio de los difuntos en el más allá.

Su representación iconográfica lo mostraba como un hombre con la cabeza de ibis o bajo la forma de babuino, ambos animales sagrados que eran criados y venerados en masa en la ciudad y en la cercana necrópolis de Tuna el-Gebel. El escritor romano Claudio Eliano cuenta que los sacerdotes de Hermópolis alimentaban miles de ibis sagrados en los recintos del templo.

Los Monumentos de Hermópolis

Los Colosos de Babuinos de Amenhotep III

Los monumentos más icónicos de Hermópolis son las colosales estatuas en granito de babuinos, erigidas por el faraón Amenhotep III (XVIII dinastía, alrededor de 1390-1352 a.C.) en el recinto del templo de Thot. Estas imponentes esculturas, altas alrededor de 4,5 metros y pesadas varias toneladas cada una, representan babuinos sentados en la típica pose de la adoración del sol naciente — las patas anteriores levantadas y las bocas abiertas en un grito que simboliza el saludo al alba.

Los babuinos de Amenhotep III están entre las esculturas animales más grandes y mejor conservadas del antiguo Egipto. Dos de ellos se encuentran aún in situ, parcialmente restaurados, y su presencia majestuosa domina el paisaje de las ruinas. La elección del babuino como forma sagrada de Thot refleja la observación de los antiguos egipcios del comportamiento de estos primates, que al alba emiten vocalizaciones sonoras dirigidos hacia el sol naciente, un gesto interpretado como un acto de adoración divina.

El Templo de Thot

El gran templo de Thot, corazón religioso de la ciudad, fue construido y ampliado a lo largo de varias dinastías. El núcleo más antiguo remonta probablemente al Reino Medio, pero las estructuras más significativas fueron erigidas durante el Reino Nuevo, en particular bajo Ramsés II, que construyó una imponente columnata utilizando en parte bloques de piedra provenientes de la cercana y desmantelada Amarna (Ajetatón).

Esta práctica de reutilización de los materiales amarnienses (los llamados talatat — pequeños bloques estandarizados introducidos por Ajenatón para acelerar la construcción de los templos de Atón) fue sistemática: miles de estos bloques decorados con escenas del período amarniense fueron incorporados en los cimientos y en los muros del templo de Thot. Su hallazgo durante las excavaciones arqueológicas ha proporcionado información preciosa sobre el arte y la arquitectura del período de Amarna.

La Basílica Paleocristiana

Uno de los monumentos más sorprendentes de Hermópolis es una gran basílica paleocristiana del siglo V d.C., construida directamente sobre las ruinas de un templo romano. Esta iglesia, con una planta de tres naves separadas por columnas de granito y caliza, es uno de los más importantes edificios cristianos del Medio Egipto y testimonia la transformación religiosa de la ciudad de la antigüedad pagana al cristianismo copto.

Las columnas de la basílica, muchas de las cuales provienen del templo romano subyacente, están aún en pie y crean un efecto escenográfico notable. El ábside de la iglesia está aún parcialmente conservado y algunos fragmentos de decoración arquitectónica revelan la calidad artística del edificio. La superposición de estratos — egipcio faraónico, romano, cristiano — visible en este punto es un documento elocuente de la estratificación histórica de la ciudad.

El Ágora Romana y el Templo de Nerón

Durante el período romano, Hermópolis fue un importante centro administrativo y cultural. Los restos de un ágora (plaza del mercado) y de estructuras públicas romanas son visibles en el área arqueológica. Un templo dedicado al emperador Nerón testimonia la importancia de la ciudad también en la época imperial, cuando el culto de Thot-Hermes atraía aún peregrinos y estudiosos de todo el Mediterráneo.

Las Exploraciones Arqueológicas

Las Excavaciones del Museo Británico

Las primeras exploraciones arqueológicas sistemáticas de Hermópolis fueron conducidas por la expedición alemana dirigida por Günther Roeder en los años 1929-1939, que sacaron a la luz importantes estructuras del templo de Thot y los colosos de babuinos. Sucesivamente, la misión del Museo Británico, guiada por A.J. Spencer y otros arqueólogos británicos, condujo campañas de excavación entre los años ochenta y noventa del siglo XX, revelando la basílica cristiana y profundizando el conocimiento de la estratigrafía urbana.

Los Talatat de Amarna

Uno de los descubrimientos más significativos fue el hallazgo de miles de talatat — los pequeños bloques decorados provenientes de los templos de Ajenatón en Amarna — reempleados en los cimientos de los templos de Hermópolis. El paciente trabajo de reconstrucción de estos fragmentos, conducido en particular por la misión del Museum of Fine Arts de Boston, ha permitido recomponer amplias secciones de las decoraciones originales de los templos amarnienses, proporcionando información sobre la vida cotidiana, las ceremonias religiosas y el arte de la efímera capital de Ajenatón.

La Antigua Universidad de Hermópolis

Centro de Sabiduría

Hermópolis no era solo un centro religioso sino también un importante centro intelectual. La «Casa de la Vida» (Per Anj) anexa al templo de Thot funcionaba como una verdadera institución académica, donde sacerdotes-estudiosos se dedicaban a la copia y a la conservación de textos sagrados, a la composición de obras literarias, a la enseñanza de la medicina, de la astronomía y de la matemática.

Los papiros médicos y científicos del antiguo Egipto, entre los más avanzados del mundo antiguo, deben mucho a la tradición intelectual de Hermópolis. La ciudad era renombrada como centro de magia — la heka — considerada por los egipcios no una superstición sino una ciencia sagrada, estrechamente ligada al conocimiento de las palabras de poder y de los rituales presididos por Thot. Incluso en época griega y romana, Hermópolis gozaba de fama internacional como centro de sabiduría hermética, dando origen a la tradición del hermetismo que influiría profundamente en el pensamiento occidental.

La Necrópolis de Hermópolis

La necrópolis de la ciudad se encontraba en la cercana Tuna el-Gebel, donde elaboradas tumbas greco-egipcias y vastísimas catacumbas para animales sagrados testimonian la vitalidad del culto de Thot a través de los siglos. La relación entre Hermópolis y Tuna el-Gebel era estrechísima: la ciudad de los vivos y la ciudad de los muertos formaban un único complejo religioso y cultural.

Consejos para la Visita

Cómo Llegar

El Ashmunein (Hermópolis) se encuentra a unos 8 kilómetros al norte de Mallawi y a unos 45 kilómetros al sur de Minya. El sitio es alcanzable en taxi desde ambas ciudades. La carretera de acceso atraviesa un paisaje agrícola verdeante que contrasta vívidamente con las ruinas antiguas.

Organización de la Visita

El sitio arqueológico es un área abierta con monumentos dispersos sobre una superficie relativamente amplia. Los puntos de mayor interés — los colosos de babuinos, los restos del templo de Thot y la basílica cristiana — están razonablemente cerca entre sí y pueden ser visitados en una o dos horas. Un custodio local está usualmente presente para abrir las áreas valladas y proporcionar indicaciones básicas.

Combinación con Tuna el-Gebel

La visita a Hermópolis se combina naturalmente con la de la cercana necrópolis de Tuna el-Gebel, distante unos 7 kilómetros. Juntos, los dos sitios ofrecen un cuadro completo de la ciudad antigua y de su dimensión religiosa. Se aconseja dedicar media jornada a la visita combinada de los dos sitios.

Qué Llevar

Lleven agua, protección solar y zapatos cómodos. El sitio está expuesto al sol y no ofrece puntos de refrigerio. Una guía arqueológica detallada o una app informativa son vivamente aconsejadas, ya que los restos pueden ser de difícil interpretación sin un soporte descriptivo adecuado.

Hermópolis Magna es un sitio que habla a quien sabe escuchar. Sus ruinas no tienen la grandiosidad inmediata de los templos de Luxor o de las pirámides de Giza, pero encierran una profundidad histórica e intelectual extraordinaria. Aquí nació uno de los mitos cosmogónicos más sofisticados de la antigüedad, aquí Thot reinaba como señor de la sabiduría, y aquí la sabiduría egipcia alcanzó cumbres que iluminarían el pensamiento de griegos, romanos y de todo el Occidente por milenios venideros.

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