La necrópolis de Tuna el-Gebel en el desierto del Medio Egipto
Necrópolis 4.3/5

Tuna el-Gebel

La necrópolis sagrada de Hermópolis con la tumba grecoegipcia de Petosiris, millones de animales momificados en las catacumbas de los ibis y los babuinos, y una estela fronteriza de la época amarniense.

Tuna el-Gebel: la Ciudad de los Muertos de Hermópolis

Tuna el-Gebel es uno de los yacimientos arqueológicos más fascinantes y menos conocidos del Medio Egipto, una vasta necrópolis que sirvió durante siglos como lugar de enterramiento sagrado de la cercana Hermópolis Magna (El Ashmunein), la ciudad del dios Thot. Situada en el desierto occidental, a unos 7 kilómetros de la ciudad antigua, Tuna el-Gebel alberga un patrimonio arqueológico de extraordinaria variedad: desde la magnífica tumba-templo de Petosiris, obra maestra del arte grecoegipcio, hasta las inmensas catacumbas que contienen millones de animales momificados sagrados a Thot, pasando por una de las grandes estelas fronterizas de la época amarniense.

El yacimiento se extiende durante varios kilómetros por el desierto y abarca un arco temporal vastísimo, desde el siglo XIV a. C. (Reino Nuevo) hasta el período romano, documentando las profundas transformaciones religiosas, artísticas y culturales que Egipto atravesó en más de un milenio de historia.

La Tumba de Petosiris

Una Obra Maestra del Arte Grecoegipcio

La tumba-templo de Petosiris es sin duda el monumento más importante de Tuna el-Gebel y uno de los más significativos de todo el período tardío del antiguo Egipto. Petosiris fue sumo sacerdote del dios Thot en Hermópolis a finales del siglo IV a. C., un período de transición crucial en el que Egipto pasaba del dominio persa al macedonio de Alejandro Magno.

La estructura de la tumba reproduce la de un pequeño templo egipcio, con un vestíbulo con columnas (pronaos) y una capilla interior (naos). El pronaos presenta cuatro columnas con capiteles compuestos de influencia grecoegipcia, creando una atmósfera arquitectónica única que funde elementos de las dos tradiciones.

El Hibridismo Artístico

Lo que hace la tumba de Petosiris absolutamente excepcional es su decoración, que representa el ejemplo más extraordinario de fusión entre el arte egipcio tradicional y el arte griego helenístico. En el vestíbulo exterior, las escenas de la vida cotidiana —agricultura, viticultura, ganadería, artesanía— están representadas con un estilo que mezcla la composición por registros típicamente egipcia con el naturalismo, las proporciones anatómicas y los pliegues de las vestiduras característicos del arte griego.

Los personajes visten ropas griegas pero realizan gestos y actividades típicamente egipcios; los rostros presentan rasgos individualizados de tradición helenística pero están insertos en composiciones que siguen las convenciones egipcias. Este hibridismo no es casual ni ingenuo: refleja la realidad de una sociedad en la que culturas diferentes empezaban a fundirse, anticipando la gran síntesis cultural del Egipto ptolemaico.

En la capilla interior, en cambio, el estilo es puramente egipcio tradicional, con escenas religiosas y funerarias ejecutadas según los cánones milenarios del arte faraónico. Esta distinción entre espacios públicos (grecoegipcios) y espacios sagrados (puramente egipcios) revela la complejidad de la identidad cultural de la élite egipcia en el período de transición.

Las Inscripciones de Petosiris

Las inscripciones autobiográficas de Petosiris, grabadas en las paredes de la tumba, son textos de gran interés histórico y literario. Petosiris narra su devoción al dios Thot, su restauración de los templos de Hermópolis devastados durante la ocupación persa y su administración del clero. El tono es el de un hombre profundamente religioso y patriótico, orgulloso de haber preservado las tradiciones egipcias en un período de dominación extranjera.

Las Catacumbas de los Animales Sagrados

Un Culto a Escala Industrial

Las catacumbas de los ibis y los babuinos de Tuna el-Gebel constituyen uno de los fenómenos cultuales más impresionantes del antiguo Egipto. Este vasto sistema de galerías subterráneas, que se extiende durante kilómetros bajo el desierto, contenía millones —literalmente millones— de momias de ibis y babuinos, los animales sagrados al dios Thot.

El culto de los animales sagrados alcanzó su apogeo durante el Período Tardío y la época ptolemaica (siglos VII–I a. C.), cuando los peregrinos procedentes de todo Egipto compraban momias de animales cerca de los santuarios para ofrecerlas a la divinidad como exvotos. En Tuna el-Gebel, la cría de los ibis y los babuinos y su momificación se convirtieron en una verdadera industria sagrada, gestionada por una casta especializada de sacerdotes.

La Estructura de las Catacumbas

Las catacumbas están organizadas en galerías principales y secundarias excavadas en la roca caliza, con nichos laterales en los que se depositaban los sarcófagos y los vasos que contenían las momias. Los ibis eran momificados individualmente, envueltos en vendas de lino y a menudo colocados en vasos de terracota o en sarcófagos de madera y piedra. Algunos ejemplares de especial valor se depositaban en sarcófagos de bronce finamente trabajados.

Los babuinos, más raros y costosos, recibían un tratamiento aún más elaborado. Algunas momias de babuinos se han hallado en posición sentada, envueltas en capas de vendas con amuletos y ornamentos, colocadas en sarcófagos de madera pintada. Los análisis científicos modernos han revelado que muchos de estos animales se criaban en cautividad específicamente para la momificación y sufrían patologías ligadas al encierro.

Las Dimensiones del Fenómeno

Las estimaciones del número total de animales momificados en Tuna el-Gebel varían, pero las cifras más conservadoras hablan de varios millones de ibis y decenas de miles de babuinos. Este fenómeno plantea interrogantes fascinantes sobre la logística del antiguo Egipto: ¿cómo se alimentaban y mantenían estas enormes crías? ¿Qué impacto ecológico tenían? ¿Cómo estaba organizada la cadena productiva, desde la captura del animal hasta la deposición de la momia en las catacumbas?

Las investigaciones recientes han demostrado que el aprovisionamiento de ibis y babuinos requería una red comercial extensa: mientras que los ibis podían capturarse localmente en las marismas del Nilo, los babuinos debían importarse del África subsahariana, un comercio que atestigua el alcance de las redes comerciales del Egipto tardofaraónico.

La Estela Fronteriza A de Akenatón

Un Monumento de la Época Amarniense

En el extremo septentrional del yacimiento se encuentra la Estela Fronteriza A, una de las dieciséis grandes estelas que el faraón Akenatón mandó esculpir en los acantilados que rodeaban su nueva capital Aketatón (Tell el-Amarna) para delimitar su territorio sagrado. La estela de Tuna el-Gebel es una de las mejor conservadas y muestra al faraón, a la reina Nefertiti y a sus hijas en adoración bajo los rayos del disco solar Atón.

La inscripción jeroglífica recoge el decreto de fundación de la ciudad de Aketatón, en el que Akenatón jura no traspasar los límites establecidos y dedica el territorio al dios Atón. Este monumento conecta directamente Tuna el-Gebel con la revolución religiosa amarniense, recordando que este rincón de desierto fue testigo de uno de los momentos más dramáticos de la historia egipcia.

La Tumba de Isadora de Hermópolis

Una Historia de Amor Romana

Entre los monumentos más conmovedores de Tuna el-Gebel se encuentra la tumba de Isadora, una joven que, según la tradición local, se ahogó en el Nilo hacia el siglo II d. C. mientras intentaba alcanzar a su amante en la orilla opuesta del río. Su tumba, construida en forma de pequeño templo romano con frontón triangular, está decorada con pinturas que mezclan temas egipcios y romanos.

En el interior de la tumba se halló la momia de Isadora, extraordinariamente bien conservada, con su cabello aún intacto y largo, que atestiguaba la temprana edad de la difunta. La historia romántica asociada a este enterramiento la ha convertido en uno de los monumentos más visitados y queridos del yacimiento, un recuerdo de que incluso en el Egipto romano las tradiciones funerarias faraónicas seguían vivas.

La Noria Romana (Saqia)

Una Obra de Ingeniería Hidráulica

En la parte occidental del yacimiento se encuentran los restos de una saqia, una noria de época romana utilizada para elevar el agua desde el pozo al nivel del suelo. Esta estructura, bien conservada, atestigua el ingenio de la ingeniería hidráulica antigua y la importancia del aprovisionamiento de agua en un yacimiento desértico.

La saqia de Tuna el-Gebel funcionaba gracias a la tracción animal: un buey o un asno, conectado a un mecanismo de engranajes de madera, hacía girar una rueda vertical dotada de vasos de terracota que extraían el agua del pozo profundo y la vertían en un canal de distribución. Este tipo de tecnología, introducido en Egipto durante el período ptolemaico, todavía se utiliza en algunas zonas rurales del país.

Las Tumbas de la Ciudad de los Muertos

Una Necrópolis Viva

Además de la tumba de Petosiris y el enterramiento de Isadora, Tuna el-Gebel alberga toda una «ciudad de los muertos» de época grecorromana, con tumbas-casa dispuestas a lo largo de calles regulares que reproducen la estructura de un asentamiento urbano. Estas tumbas, muchas de ellas de varias plantas con fachadas decoradas, eran utilizadas para las ceremonias conmemorativas por los familiares de los difuntos, que acudían periódicamente a celebrar los ritos funerarios.

Las decoraciones de estas tumbas mezclan libremente elementos egipcios, griegos y romanos, creando un lenguaje artístico sincretista típico del Egipto tardoantiguo. Algunas tumbas conservan pinturas murales de notable calidad con escenas mitológicas, divinidades egipcias representadas en estilo griego y retratos de los difuntos que anticipan los célebres retratos de El Fayún.

Consejos para la Visita

Cómo Llegar

Tuna el-Gebel se encuentra a unos 7 kilómetros al oeste de El Ashmunein (Hermópolis) y a unos 10 kilómetros de Mallawi. El yacimiento es accesible en taxi desde Mallawi o desde Minya. La carretera de acceso atraviesa un paisaje de campos cultivados antes de adentrarse en el desierto.

Organización de la Visita

Los principales puntos de interés —la tumba de Petosiris, las catacumbas de los animales sagrados, la estela fronteriza y la tumba de Isadora— pueden visitarse en dos o tres horas. Un guardián local acompaña normalmente a los visitantes y proporciona acceso a las estructuras cerradas. Las catacumbas son parcialmente accesibles, pero los corredores son estrechos y bajos, lo que hace la visita exigente para quienes sufren de claustrofobia.

Qué Llevar

El yacimiento está en el desierto, completamente expuesto al sol. Lleve abundante agua, protección solar, sombrero y calzado robusto. Una linterna eléctrica es indispensable para explorar las catacumbas. No existen puntos de restauración en el yacimiento. La fotografía está generalmente permitida pero puede requerirse un suplemento.

Combinación con Hermópolis

La visita a Tuna el-Gebel es inseparable de la de Hermópolis (El Ashmunein), de la cual dependía la necrópolis. Los dos yacimientos, distantes unos 7 kilómetros, pueden visitarse en la misma media jornada, ofreciendo un cuadro completo de la ciudad de los vivos y la ciudad de los muertos. Se aconseja comenzar por Hermópolis por la mañana y continuar a Tuna el-Gebel a primera hora de la tarde.

Tuna el-Gebel es un lugar que desafía las expectativas del visitante. No es el solemne templo faraónico ni la pirámide monumental: es más bien una ventana abierta a los aspectos más íntimos y cotidianos de la religiosidad egipcia —la devoción popular, el culto de los animales sagrados, la fusión de culturas— que revelan un Egipto mucho más complejo y matizado de lo que las imágenes convencionales dejan imaginar.

Monumentos Relacionados

Contáctanos por WhatsApp