Los Nawamis: las tumbas prehistóricas del Sinaí
Los Nawamis se encuentran entre las estructuras más enigmáticas y fascinantes de todo Egipto: antiguos monumentos funerarios de piedra que datan del periodo Calcolítico (4500-3500 a.C.) que salpican el paisaje desértico del Sinaí meridional como silenciosos centinelas de civilizaciones olvidadas. Estas construcciones circulares o elípticas en piedra seca, entre las estructuras más antiguas edificadas por el hombre en Oriente Medio, representan un misterio arqueológico que continúa desafiando a los estudiosos con preguntas sobre su origen, sobre sus constructores y sobre las prácticas rituales que se desarrollaban en su interior.
El nombre «Nawamis» — plural del árabe «namus», que significa «mosquito» o «jején» — fue atribuido por los beduinos locales que, ignorantes de la verdadera función de estas estructuras, las creían antiguos refugios construidos por los israelitas durante el Éxodo para protegerse de las plagas de insectos enviadas por Dios. Esta etimología popular, aunque históricamente infundada, testimonia el sentido de misterio que estas estructuras han ejercido siempre sobre las poblaciones locales.
Descripción y distribución
Las estructuras
Los Nawamis son construcciones circulares o ligeramente elípticas, con diámetros comprendidos entre 2 y 5 metros y alturas que varían de 1 a 2,5 metros. Las paredes están realizadas en arenisca local, dispuesta en seco sin mortero, con una técnica que recuerda las construcciones de tholos del mundo mediterráneo antiguo. El techo, también de piedra, está realizado con la técnica del voladizo progresivo (cobertura de falsa cúpula), donde cada hilada de piedras sobresale ligeramente hacia el interior con respecto a la precedente hasta cerrar el espacio superior.
Cada estructura presenta una única abertura, generalmente orientada hacia el oeste. Esta orientación constante es uno de los aspectos más interesantes de los Nawamis, puesto que sugiere una precisa intencionalidad ritual ligada al ocaso — la dirección en la que el sol muere cada día, universalmente asociada en las culturas antiguas al mundo de los muertos y al más allá. Algunas aberturas son tan pequeñas que permiten el paso solo a gatas, indicando que no estaban concebidas como viviendas sino como cámaras sepulcrales.
Los sitios en el Sinaí
Se han identificado al menos quince sitios de Nawamis distribuidos en el Sinaí meridional, con concentraciones particulares en las áreas montañosas entre Nuweiba, Dahab y Santa Catalina. Los sitios más conocidos y mejor conservados se encuentran a unos 20 kilómetros de Nuweiba, alcanzables con vehículos todoterreno a lo largo de pistas desérticas.
Algunos sitios contienen pocas unidades, mientras que otros presentan agrupaciones de decenas de estructuras, sugiriendo la existencia de verdaderos cementerios comunitarios. El sitio más extenso conocido cuenta con más de cuarenta estructuras agrupadas en un área de varias hectáreas. La disposición no parece seguir un esquema geométrico rígido, pero las estructuras tienden a agruparse en pequeños núcleos, quizás correspondientes a grupos familiares o clanes.
Excavaciones y hallazgos
Las campañas arqueológicas
Las primeras exploraciones sistemáticas de los Nawamis se remontan a finales del siglo XIX, cuando exploradores y arqueólogos europeos comenzaron a documentar las estructuras durante sus viajes a través del Sinaí. Sin embargo, las campañas de excavación científicas más importantes fueron conducidas en los años setenta y ochenta del siglo XX, en particular por Ofer Bar-Yosef de la Universidad de Harvard y por otros arqueólogos israelíes durante el periodo de ocupación del Sinaí.
Estas campañas sacaron a la luz información fundamental sobre la datación, la función y los contenidos de las estructuras. Los análisis de carbono-14 de los materiales orgánicos hallados en el interior confirmaron que los Nawamis se remontan al periodo Calcolítico, colocándolos entre el 4500 y el 3500 a.C. — contemporáneos, por tanto, de las primeras fases de la civilización egipcia predinástica y anteriores a la construcción de las pirámides en al menos mil años.
Los ajuares funerarios
Las excavaciones han revelado que los Nawamis eran efectivamente estructuras funerarias. En su interior se han hallado restos esqueléticos humanos — a menudo de varios individuos en la misma estructura — acompañados de ajuares funerarios que incluían objetos de gran interés arqueológico.
Entre los hallazgos más significativos figuran: vasijas de cerámica decoradas con motivos geométricos, cuentas y ornamentos de conchas marinas (indicadores de contactos comerciales con las costas del mar Rojo y del Mediterráneo), instrumentos de sílex trabajado, paletas para cosméticos y objetos de cobre que testimonian el conocimiento de la metalurgia. La presencia de conchas del mar Arábigo y del Mediterráneo sugiere que los constructores de los Nawamis estaban insertados en redes comerciales que cubrían distancias considerables.
Las prácticas funerarias
El análisis de los restos humanos y de los ajuares ha permitido reconstruir parcialmente las prácticas funerarias asociadas a los Nawamis. Los difuntos eran depositados en posición flexionada, a menudo con el rostro orientado hacia la abertura de la estructura. La presencia de varios individuos en la misma estructura sugiere que los Nawamis se utilizaban como tumbas familiares o comunitarias, reabiertas periódicamente para nuevas sepulturas.
Algunos restos muestran signos de descomposición antes de la sepultura final, indicando una posible práctica de exposición del cuerpo o de sepultura secundaria, donde los huesos se recogían tras la descomposición de los tejidos blandos y se depositaban en la estructura en un segundo momento. Estas prácticas son conocidas en diversas culturas prehistóricas de Oriente Medio y sugieren un complejo sistema de creencias relativas a la muerte y al más allá.
El misterio de los constructores
¿Quiénes eran?
La identidad de los constructores de los Nawamis sigue siendo uno de los grandes interrogantes de la arqueología del Sinaí. Las hipótesis principales incluyen poblaciones nómadas o seminómadas que frecuentaban el Sinaí como ruta entre África y Asia, comunidades de pastores que practicaban la trashumancia entre las montañas del Sinaí y las zonas costeras, o grupos ligados a las culturas calcolíticas de Palestina meridional (en particular la cultura de Beerseba).
La ausencia de asentamientos permanentes en las cercanías de los Nawamis sugiere que los constructores eran un pueblo en movimiento, que utilizaba el Sinaí como corredor migratorio o como pasto estacional. Las estructuras funerarias, construidas con gran cuidado y en posiciones prominentes, indican sin embargo un fuerte vínculo con el territorio y un deseo de marcar la presencia en la tierra de sus antepasados.
El debate académico
El debate académico sobre los Nawamis es todavía vivaz. Algunos estudiosos consideran que fueron construidos por poblaciones locales del Sinaí, predecesores de los actuales beduinos, que desarrollaron autónomamente esta tradición funeraria. Otros los vinculan a las culturas calcolíticas de Palestina meridional, notando semejanzas con las estructuras funerarias de sitios como Shiqmim y Abu Matar en el Néguev.
Una tercera hipótesis sugiere una posible conexión con las culturas pastorales del África nororiental, que habrían atravesado el Sinaí en sus migraciones hacia el Levante. Esta teoría se basa en paralelismos con estructuras similares halladas en el Sáhara oriental y en el Sudán septentrional, aunque las diferencias son significativas.
Las leyendas beduinas
La tradición oral
Los beduinos del Sinaí han transmitido oralmente durante generaciones sus propias explicaciones sobre el origen de los Nawamis. Según una leyenda difundida entre la tribu de los Muzeina, las estructuras fueron construidas por el pueblo de Aad, una civilización mítica mencionada en el Corán conocida por su fuerza sobrehumana y destruida por Dios por su arrogancia. Esta atribución refleja el sentido de maravilla que las estructuras suscitan: su supervivencia durante milenios en el desierto parece casi milagrosa.
Otra leyenda beduina cuenta que los Nawamis fueron construidos por los yinn, los espíritus del desierto de la tradición árabe, como moradas o como prisiones para espíritus malignos. Esta creencia ha contribuido a proteger las estructuras de la destrucción, puesto que muchos beduinos evitaban perturbarlas por temor a consecuencias sobrenaturales.
El contexto del desierto
El paisaje en el que se insertan los Nawamis es de una belleza severa e hipnótica. Las estructuras emergen del terreno rocoso como excrecencias naturales, casi camufladas con las piedras circundantes. En las horas de la mañana y del atardecer, cuando la luz rasante del sol crea largas sombras y contrastes dramáticos, el sitio asume una atmósfera casi sacral.
El silencio del desierto que rodea los Nawamis es absoluto. Aquí, lejos de cualquier centro habitado y de cualquier rastro de modernidad, es posible percibir la profundidad del tiempo de manera casi física. Estando frente a estas estructuras construidas hace seis milenios, el observador se confronta con la vastedad de la historia humana y con la tenacidad de las poblaciones que han habitado y sacralizado este paisaje extremo.
Consejos para la visita
Cómo llegar
Los sitios de los Nawamis no son alcanzables ni con medios públicos ni con vehículos ordinarios. Es necesario organizar una excursión con un operador turístico especializado desde Nuweiba, Dahab o Sharm el-Sheikh, que proporcione un vehículo todoterreno y un guía beduino. La excursión a los Nawamis se combina a menudo con la visita al Colored Canyon o al White Canyon.
Guía beduino
Un guía beduino local es esencial no solo para alcanzar el sitio, sino también para comprender el contexto histórico y cultural de las estructuras. Los guías beduinos añaden una dimensión narrativa a la visita, compartiendo las leyendas transmitidas por su tradición oral y sus conocimientos del territorio.
Qué llevar
Lleven agua abundante (al menos 2 litros por persona), protección solar, sombrero, calzado cerrado y una cámara fotográfica. No hay servicios de ningún tipo cerca de los sitios, por lo que es necesario ser completamente autosuficiente. Unos prismáticos pueden ser útiles para observar los detalles constructivos de las estructuras más distantes.
Respeto del sitio
Los Nawamis son estructuras extremadamente frágiles, supervivientes durante milenios gracias al clima seco del desierto. No se apoyen en los muros, no recojan piedras o fragmentos y no entren en las estructuras a menos que sean suficientemente grandes y estables. No dejen residuos y no desplacen ningún objeto del sitio. El respeto por estos monumentos prehistóricos es fundamental para su conservación para las generaciones futuras.
Fotografía
Los Nawamis ofrecen excelentes sujetos fotográficos, sobre todo en las horas de la mañana temprano y del atardecer, cuando la luz cálida exalta las texturas de la piedra y crea profundas sombras en el interior de las estructuras. Un gran angular es ideal para capturar el contexto paisajístico, mientras que un teleobjetivo permite evidenciar los detalles constructivos.
Visitar los Nawamis es una experiencia única que transporta al visitante seis milenios atrás, en presencia de algunos de los más antiguos testimonios del ingenio humano en el desierto del Sinaí, un viaje en el tiempo que pocos otros sitios en el mundo pueden ofrecer.